Duele, ahoga, lastima, escuece. Me corta la respiración, me oprime el estómago. Corro al baño, y vomito. Vomito, vomito lo poco que he conseguido ingerir a lo largo del día. Vomito pero no, no se va. Ese dolor, esa opresión no se va. Por desgracia, no consigo vomitar mi corazón con todo el veneno y dolor que éste tiene, se le ha ido la magia, ahora solo queda angustia, ansiedad. Me golpeo, me tiro de los pelos. Grito y caigo al suelo, en un charco de lágrimas. Joder, doy pena. Me miro al espejo, y no me reconozco. Tengo rimel seco en la cara, que ahora se humedece debido a las lágrimas. La cara llena de surcos, he adelgazado muchos kilos. El pelo está hecho una mierda, pero bueno, no es nada nuevo. Yo en sí estoy hecha una mierda, para que vamos a negarlo. Suena el móvil, lo miro pero no respondo. No sé cuantas llamadas perdidas tengo, la memoria está llena. ¿Para que voy a responder? Siempre lo mismo, decir que estoy bien cuando estoy peor que nunca. Cuando he perdido las ganas de vivir.
Quiero morir, desaparecer. .
No hay comentarios:
Publicar un comentario