Ella no estaba triste, ella era triste. No exisitían razones ni porqués, y resultaban estúpidas las preguntas acerca de su inexistente sonrisa.
viernes, 29 de abril de 2011
Lo tengo todo alrededor pero ya no tengo nada dentro.
El otro día conseguí dormir más de dos horas.
Creí que las noches de lágrimas e imsomnio se habían terminado, o que al menos, me habían dado un respiro. . Pero no, a las lágrimas nunca se le les olvida recordarme que duele.
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